El Duelo y las Pérdidas

Introducción

En el mundo escolar, sobre todo en Infantil, sabemos bien lo que es trabajar el APEGO y programamos y protocolizamos “procesos de acogida”. A lo que no estamos tan acostumbradas y acostumbrados es a trabajar “el desapego”. Ese proceso emocional en el que, por diferentes motivos, no se puede continuar con una relación de apego y por el que debemos aprender a vivir sin la relación anterior y prepararnos para admitir nuevas relaciones.

Dada la finitud y el continuo cambio del Ser Humano, toda relación termina finalmente en rotura, bien por que la relación ha cumplido su función y desaparece, bien porque la muerte nos arrebata al ser querido, o somos nosotros mismos los que morimos. La vida tiene estas dos caras, y tenemos que aprender y enseñar a convivir también con la tristeza, a desarrollar de una forma no patológica procesos de Duelo.

El duelo más doloroso es la brutal separación por la muerte de un ser querido, y eso es una realidad en nuestras vidas y en las vidas de nuestro alumnado. Pero también hay otros procesos de duelo que viven nuestros alumnos y alumnas y que afectan a su vida emocional, interfiriendo frecuentemente en su vida académica,  y que los adultos debemos acompañar y aprovechar para educar afectivamente y ayudarles en su crecimiento personal.  Me estoy refiriendo a duelo por divorcio de los Padres, al duelo que se produce en las situaciones de inmigración (Síndrome de Ulises), por la pérdida de una mascota… o incluso, por la perdida de un lugar relevante en la familia por la llegada de un nuevo hermanito o hermanita. Vemos pues que el trabajo con el Duelo lo inscribimos dentro del concepto de Educación Emocional desarrollado en la LOE a través de la competencia para la Autonomía e Iniciativa Personal.